Nos presenta un desfile de personajes insólitos, que parecen salidos de una épica desconocida, fragmentos de una narración perdida.
Pavorosos o adorables, no nos resultan ajenos; todos podemos reconocer en ellos a nuestros propios fantasmas y nos vemos impelidos a saludarlos como seres que nos hablan de una profunda dualidad, la que une y separa el sueño y la vigilia, la ficción y la realidad, el miedo y la atracción. Dualidad que nos habita costantemente y que encuentra su expresion en el juego entre abstracción y figuración que Miranda opera en su pintura. Nos invita a participar activamente de ese juego y a dialogar con las bestias que habitan su mundo.
Natalia Cortesi

viernes, 4 de noviembre de 2011




Trabajo práctico final -2011-